Por Mauricio León Calle
El apretón de manos entre el
presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y uno de los máximos líderes de las
Farc, alias ‘Timochenko’ como acuerdo para lograr la paz en el país ha generado
todo tipo de sensaciones en el pueblo colombiano, puesto que para el sector que
ha apoyado el proceso de paz éste ha sido un hecho histórico, para
otro, lo que hizo el máximo mandatario fue entregarle el país a la
guerrilla.
Este acuerdo se efectuó como
un compromiso para pactar la paz en una nueva reunión que está programada para
marzo de 2016.
Ante las críticas del sector
que no apoya el proceso de paz, el Presidente de la República emitió un
comunicado en el que afirma lo siguiente: “El
meollo de toda esta negociación es dónde traza uno la línea de justicia y paz.
Si uno le pregunta a una víctima dónde la traza, esa víctima va a pedir más
justicia. Si uno le pregunta a una futura víctima, va a querer más paz porque
no va a querer ser víctima. No importa dónde trace uno la raya, algunos
quedarán insatisfechos”.(1)
Es preciso
mencionar que la mayoría de las personas que fueron víctimas de las Farc, por
no decir que todas, no apoyan la decisión del Gobierno colombiano, pero se
puede decir que las palabras del Presidente son precisas, teniendo en cuenta
que la lucha por la paz es justificada, puesto que el país ha pasado por más de
50 años en guerra.
La otra
parte del sector que no apoya esta decisión corresponde a los uribistas, ya que
la misión del ex Presidente Álvaro Uribe Vélez fue derrotar a los grupos al
margen de la ley, en especial a las Farc, objetivo que no logró en sus ocho
años de mandato.
Es decir
que el gran paso que se dio para lograr la paz generó gran malestar en las
víctimas del conflicto, puesto que consideran que las penas de cárcel que se
acordaron no corresponden al dolor que les ha causado la guerra.
Aunque los
uribistas rechazan la gestión de Juan Manuel Santos, es preciso mencionar que
en el mandato de Álvaro Uribe Vélez se llevó una negociación similar, pero en
dicha oportunidad con las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). Este hecho fue
conocido como el Acuerdo de Santa Fe de Ralito; en este proceso una gran
cantidad de integrantes de este grupo armado se desmovilizaron tras las
garantías que les ofreció el ex mandatario.
En esta negociación
participaron Luis Carlos Restrepo como representante del Gobierno colombiano y
Carlos Castaño como máximo representante de las Autodefensas.
Durante
dicho proceso existieron algunas irregularidades que al compararlas con lo
sucedido en el actual proceso de paz con las Farc, fueron mucho más constantes.
El 15 de
abril del presente año, las Farc bombardearon un campamento del Ejército
Nacional en el municipio de Buenos Aires, Cauca. En este suceso fallecieron
once militares. La reacción de los oponentes al proceso de paz, en especial la
de los seguidores de Uribe no tardó en salir a la luz, pero se les olvidó todo
lo que sucedió en el Acuerdo de Santa Fe Ralito.
En la
columna de opinión realizada por Marta Ruíz para la revista semana, titulada Píldoras para la memoria de Uribe, la
autora hace una remembranza sobre algunos sucesos que se llevaron a cabo en los
ocho años de mandato del ex presidente: “en febrero del 2004, las AUC mataron a Marta Lucía Hernández, directora
del Parque Tayrona, quien se oponía a la titulación fraudulenta de predios que
auspiciaban los paramilitares allí. Frente al asesinato, la mesa de Ralito
guardó silencio”. (2)
“En abril de ese mismo año, las AUC mataron a su propio jefe,
Carlos Castaño, y la negociación siguió como si nada. La prensa denunció que se
trataba de una conspiración de los narcos para adueñarse del proces”. (3)
Fuentes:
1 Periódico El Tiempo. Santos y 'Timochenko', en Cuba para acuerdo y dar fecha de pacto final. Pp 1.
2 - 3 Revista Semana. Marta Ruíz. Píldoras para la memoria de Uribe. Pp 1.
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